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Formación empresarial

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¿Cuál es la mejor forma de elegir la mejor formación empresarial para el alumno?

 
Para elegir el curso profesional más adecuado para sus necesidades, el futuro alumno (empleado o en paro) debe tener en cuenta las recomendaciones siguientes de cara a la formación empresarial:
 
• Comprobar que el temario del curso está actualizado y acorde con los avances del sector
• Valorar qué apartados del programa cree que podrá aplicar en su trabajo, es decir, que se trate de una formación empresarial
• Determinar de qué manera podrá mejorar su curriculum
• Informarse sobre el profesorado que imparte el curso, es bueno pedir un breve extracto curricular de la persona que va dar el curso. Está claro que si un centro lo da está información es una opción muy arriesgada recibir esta formación empresarial.
• Elegir un curso que se imparta por profesionales en activo. Son los mejores para enseñar y transmitir lo que realmente ocurre en dicho sector y conocer la mejor formación empresarial que se necesita en el mercado laboral.
• Optar por un programa en el que se resuelvan casos prácticos.

 
Formación empresarial en el centro de trabajo. Trabajo y especialización en el mismo sitio

A veces, las empresas no invierten en la formación empresarial de los trabajadores porque creen que la formación es un gasto innecesario y que implica pérdida de horas laborables.
 
Sin embargo, se ha demostrado que a las empresas que apuestan por la formación empresarial se les devuelve con creces la inversión que han hecho.
 
Pagar un curso a un empleado puede enseñarle a ser más productivo. Esto es algo que repercutirá en su trabajo y beneficiará a la empresa, por lo tanto es importante apostar por la formación empresarial.
 
Los cursos de informática o de manejo de algún programa específico también sirven para aumentar la eficiencia e introducir nuevas herramientas en el día a día del trabajador, si el contable es además un buen experto es fiscalidad los resultados pueden ser mucho más eficaces. Los beneficios de la formación empresarial son muchos y se ven traducidos en aumentos de productividad y en mejorar la calidad del trabajo.
 
Algo que es importantísimo es que el plan de formación empresarial responda a un análisis de las necesidades formativas de la empresa:
 
- La formación empresarial puede suponer una gran motivación para el empleado. Los cursos le permiten hacen un paréntesis en su rutina laboral e ilusionarse por obtener nuevos conocimientos.
 
- La formación empresarial y las actividades formativas mejoran el rendimiento laboral y la calidad del trabajo.
 
- Facilitan la comunicación interna y la interacción dentro en el equipo.
 
- Afianzan los conocimientos previos y enseñan a manejar nuevas herramientas de trabajo de cara a la formación empresarial.
 
- Sirven para detectar carencias de formación empresarial y para poder cubrirlas.
 
- Permiten introducir los objetivos de la empresa dentro del plan de formación empresarial de los empleados.
 
Algunas empresas (afortunadamente, cada vez menos) no aprovechan las ventajas de los Fondos de Formación empresarial Continua Bonificada que el Estado pone a su disposición. Muchas veces esto ocurre por falta de información y otras por desinterés. Sea cual sea la razón, lo cierto es que a pesar de que los empresarios y trabajadores pagan más de 3.000 millones de euros al año para financiar la formación, estos fondos no son suficientemente aprovechados. Esto también ocurre con los autónomos.
 
Algunas veces, los cursos de formación empresarial continua no están muy valorados por los trabajadores. Según un reciente estudio publicado por Hays, cuatro de cada diez empleados no hacen nada para ampliar o mejorar su formación y sólo un tercio de ellos desea especializarse. Lo peor es que esta especialización que a veces se desdeña, es uno de los requisitos más solicitados en el mercado laboral y algo fundamental para ser competitivos.
 
Las empresas buscan candidatos que, además de tener estudios o una carrera universitaria, hayan completado su curriculum con algún curso, postgrado o curso que les haya permitido especializarse en un área concreta de formación empresarial, ya se contabilidad, fiscalidad, recursos humanos o marketing, que son las áreas más demandas actualmente.

 
La formación empresarial también es una buena herramienta para evitar la fuga de talentos.

 
Las empresas afirman que uno de sus principales temores es la fuga de talentos. Una solución a este problema es la formación empresarial. La formación hace que los trabajadores se sientan activos y valorados, y rompe la monotonía del trabajo.
 
Además de la flexibilidad de horarios, éste es uno de los recursos que más utilizan las empresas para motivar a los trabajadores. La formación empresarial para mejorar los conocimientos de informática, las clases de idiomas en grupo o los seminarios temáticos sirven además para crear un ambiente laboral agradable y para unir al grupo.
 
Sin embargo, una encuesta realizada por la firma Accountemps constató que sólo un 29 % de las empresas usa la formación como sistema para incentivar a los empleados y luchar contra la fuga de talentos.
 
De todas formas, las opciones son muy variadas. Hay empresas que contratan directamente a los profesores que acuden a las oficinas para dar las clases o facilitan a los trabajadores el acceso a un centro de formación empresarial. Pero lo que está ganando cada vez más adeptos es la formación online. Las organizaciones financian cursos y cursos a sus empleados, que pueden hacer a través de Internet, desde cualquier sitio y fuera del centro de trabajo.
 
La especialización constituye la mejor arma para crecer profesionalmente. La formación empresarial se centra en determinadas habilidades que son necesarias en multitud de profesiones, como los idiomas o la capacidad de dirección.
 
Estos cursos son una buena opción para personas que ya tienen un trabajo y quieren ascender u optar a un puesto con mayor sueldo y responsabilidad.
 
Sin embargo, según un estudio realizado por Monster, aproximadamente, el 85 % de los trabajadores quiere ascender, no sólo por el sueldo. El objetivo de muchos trabajadores es el reconocimiento profesional que supone ascender y la satisfacción de desenvolverse satisfactoriamente dentro de su área de trabajo. La formación empresarial de o gestión de equipos son algunos de los factores que ayudan al trabajador a crecer como profesional. En las sesiones de coaching, el trabajador puede aprender a marcarse objetivos y a saber qué habilidades se deben aprender para obtenerlos.
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